martes, 16 de septiembre de 2008
Lo primero es la salud (2)
Publicado por
Diego Grillo Trubba
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Etiquetas: Salute
jueves, 11 de septiembre de 2008
Lo primero es la salud (1)

Sicko, de Michael Moore, es un documental muy interesante. Y es interesante en sus aciertos tanto como en sus falencias. Acierta en denunciar los estragos de los sistemas de salud privados -en especial, los norteamericanos-, y no acierta al vanagloriar los sistemas de salud de otros países -el inglés, por lo menos, es bastante choto, aunque un dechado en comparación al americano- y, tampoco, en asombrarse al descubrir que, en el capitalismo, la medicina es una mercancía. O sea: la salud es una mercancía.
Es probable que Moore sepa poco de la Argentina. De venir para hacer su documental, habría dicho que este es un país extraordinario en el que hay hospitales públicos gratuitos -siempre a partir de la comparación con los Estados Unidos-, y habría omitido el ejericio de la medicina privada.
No voy a discutir acá si la medicina debe ser pública o privada. Digo, no voy a discutirlo porque es algo que siento y pienso: la medicina debería ser gratuita universalmente. El ejercicio privado de la medicina -esto es, que quienes más poseen accedan por esa simple posesión material a la posesión inmaterial de tener mayores expectativas de vida- resulta aberrante. Pero no voy a hablar de eso. No ahora.
Digo, entonces, para arrancar: el ejercicio privado de la medicina, en nuestro país, parece incluso irracional -cuando la lógica de lo privado debería ser lo económico, es decir la racionalidad a ultranza de los actores-.
Tomemos un ejemplo. Los médicos -y sus variantes- suelen trabajar, en sus consultorios, con pacientes que provienen de organizaciones -prepagas, obras sociales, etc.- y con pacientes que no provienen de organizaciones. Si lo observamos desde la oferta, el paciente organizacional -por así llamarlo- accede al servicio sin pagarle al médico o haciéndolo en dosis muy bajas -porque ese paciente ya ha realizado el pago en forma previa a la organización- mientras que el otro lo hace efectuando el pago "usual" del médico. Si lo observamos desde la demanda, lo racional indicaría que el médico percibe un ingreso idéntico por cualquier paciente, y en el caso de los que provienen de organizaciones la diferencia o la totalidad del monto estaría pagada por la organización. Racionalmente, desde el punto de vista del cobro, no deberían existir diferencias: un paciente es, juramento hipocrátio mediante, igual a cualquier otro. Sin embargo, un médico promedio cobra con los pacientes de organizaciones un promedio de $50, mientras que si son "independientes" cobra $150. La pregunta que me hago es la siguiente: ¿qué es lo que hace que un tipo de paciente pague (por fondos propios) $100 más (o sumas superiores) que el otro?
Desde la racionalidad económica, se supondría que la oferta y la demanda tienden a cruzarse, es decir que en el caso de la medicina el profesional encontraría un honorario privado tal que resulte similar al no privado o que, eventualmente, lo cubra de las irregularidades en el flujo de pacientes privados -los de las organizaciones tienen a ser una demanda más estable (probablemente por la diferencia de precios)-.
Yo creo que la respuesta es otra. Sin ponerme a discutir el cobro a cambio de la salud -tema muy debatible-, creo que la diferencia entre el monto de los que paga un paciente privado (con interés excesivo por curarse, como es lógico) y la que lo hace uno de organizaciones es lo que establece cuán hijo de puta puede ser un médico.
Publicado por
Diego Grillo Trubba
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