sábado, 13 de diciembre de 2008

Invitados

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Otra vez sopa

Es cíclico. Pasan entre cuatro y seis meses, y las prepagas anuncian nuevos aumentos. El gobierno dice que va a interceder por los usuarios -nótese que ya no se habla de ciudadanos- y lo retrasa un par de meses.
A ver:
-soy cliente de una prepaga (rehén, en verdad, dado que con mi deficiencia genética nunca me aceptarán en otra);
-sé que lo que cobran es un despropósito, por no decir un robo.
Sin embargo, creo que el gobierno no debería gastar energías en evitar aumentos de las prepagas. Antes que eso, resultaría más útil que gaste energía (y dinero) en hacer funcionar los hospitales públicos.
O sea: brinden lo que corresponde, no pidan prórrogas por lo que nos pagamos porque no tenemos lo indispensable.

Pagarás

El Mingo fue a dar una conferencia en la Sorbonne. Los resultados, acá. Imperdible.





domingo, 7 de diciembre de 2008

Lost Season 5: Foto promocional y escena del primer apítulo


Y la primera escena que se filtró, subtitulada.



Díaz

Acepté porque me interesó la película, no por ser oficialista. Cuando estuve con la gente de Caras y Caretas me regalaron un libro de Perón y otro de Evita, y los acepté porque me interesa la historia argentina, no porque sea peronista. Si el día de mañana Macri con el Gobierno de la Ciudad organiza un festival de poesía y me convoca para leer, voy a ir. Cuando alguien hace una cosa interesante, me interesa. Si atrás no hay dinero sucio, me interesa.

sábado, 6 de diciembre de 2008

Almendra

—En un tiempo fuiste devoto de la religión umbanda. ¿Qué quedó de eso?

—Nada. Fue un momento en el que estaba muy mal. Había muerto mi hermano y yo estaba en un pozo depresivo tremendo. Cayó un amigo mío que me llevó al umbandismo. Me ayudaron y me sirvió. Si hubiera sido budismo, habría agarrado viaje. Mientras me sirvió, estuve.

—¿Sos religioso?

—No sé. Tengo mis propias teorías sobre la vida, Dios, las iglesias... Tengo todo un poco mezclado.

—¿Qué pensás de Dios?

—No sé si existe. Si pienso en lo que le pasó a Maru Botana, pienso que Dios no existe. Pero si me miro al espejo a la mañana y veo que estoy bárbaro, digo que es un milagro y vuelvo a creer. Hay ejemplos que me llevan a creer y otros que me alejan.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Recomendada




Primero, una confesión: las historias con vampiros, aún las más chotas, me encantan. Desconozco el motivo. De hecho, y me hago cargo de lo que digo, si me lo ofreciesen aceptaría sin dudar la conversión en vampiro.

Hae quince días terminó de emitirse en Estados Unidos la serie True Blood. Uno podría decir "es otra de vampiros", pero luego de haber devorado -perdón por el chiste fácil- los doce capítulos en un fin de semana, puedo afirmar que no. Para empezar, porque es de Alan Ball, el guionista y creador de Six Feet Under -también, recomendabilísima-. Luego, por el planteo.
La cuestión es así: hace dos años, los vampiros salieron a la luz (nocturna, y perdón por el chiste fácil, una vez más). Como grupo, solicitan tener los mismos derechos que los humanos "normales". Es decir: son una minoría que lucha por su reconocimiento social, apoyados en que los japoneses inventaron un líquido con las mismas propiedades de la sangre (se llama "True Blood", y las publicidades son las que ilustran el post), por lo que no deben recurrir a atacar humanos.
La protagonista es una chica humana, Sookie (Anna Paquin, la nenita de La lección de piano), que no es normal sino telépata, pues puede leer las mentes de los demás. La chica, obvio, se engancha con un vampiro -los hombres comunes se quejan de que las mujeres, todas, quieren al menos echarse un polvo con un vampiro, para conocer la experiencia-.
No adelanto más. La recomiendo, eso sí. No está particularmente buena, no es una obra que pasará a la inmortalidad, pero es de vampiros. Y encima tiene licántropos y varias cosas más.